La Cooperativa Chicos de la Huerta nace en 2003, en un terreno prestado por César Trucco, un vecino colaborador de las Manzanas Solidarias. Por estar yo allí desde sus comienzos, puedo apreciar lo que significan de verdad los procesos de cambios, en la tierra y en los chicos.

Un baldío lleno de pastizales y escombros, que en medio de un barrio residencial servía para que se tiren desperdicios, se transformó, con el trabajo de tiernas manos, en un hermoso espacio donde crecen lechugas, rabanitos, repollos y  flores. Un espacio donde bajan los pájaros a tomar agua o a robar alguna semilla. Un lugar  donde he visto y sentido con emoción los crecimientos de diferentes grupos de chicos. Crecimientos que puedo ejemplificar con cosas tan simples, pero a la vez donde se juegan valores profundos.

Cada chico que se incorpora empieza queriendo hacer “su quintita”, especulando con lo que cosechará de ella, casi siempre con una actitud algo egoísta y además agresiva hacia los más débiles: pájaros, sapos o lagartijas que se le cruzan en la tarea. Me molestaban mucho al principio estas actitudes e intentaba corregir con palabras. Pero en un proceso lento se que comienza  valorizando  el trabajo propio, pero también el del compañero,  el cansancio físico a que lleva el trabajo individual, el no poder cuidar ni regar todos los días su “quintita”, el reconocer a algunos insectos como aliados de la huerta, decanta necesariamente en el trabajo cooperativo, en la ayuda mutua, y en disfrutar compartiendo la cosecha.

En forma paralela, hacer una huerta con los principios orgánicos les va dando la lección que las  palabras y la  teoría no consiguen: sembrar en cada surco especies que no compitan entre sí, sino que se potencien, respetar el crecimiento desigual de las variedades, proteger a los aliados naturales como las vaquitas de San Antonio, los sapos y las lombrices para evitar el uso de pesticidas y así cuidar la salud.

El INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) provee de semillas para la Huerta y también para las familias que deseen hacerlas en sus hogares. Realiza además actividades de capacitación, manteniendo a través de sus agentes una relación personal, afectuosa y de reconocimiento al emprendimiento de los Chicos de la Huerta, invitándolos a diferentes encuentros de huerteros y actividades de capacitación.

La mayor parte de las  hortalizas que se cosechan son usadas en el consumo familiar. A veces se venden en el barrio y, si no hay alguna necesidad personal más o menos urgente, la ganancia va al fondo común. Los fondos de la Cooperativa, cuyo uso se decide democráticamente, se incrementan principalmente con la comercialización de plantines de césped brasilero cultivados en la misma Huerta. El fondo actual se decidió que sea invertido en instrumentos o vestimentas para las Murgas.

En 2005 los Chicos de la Huerta recibieron el Premio a la Excelencia, galardón que premia de alguna manera a todos los chicos que participan en nuestros talleres. Porque en Manzanas Solidarias hay Chicos de la Huerta, Chicos de las Murgas, Chicos periodistas, Chicos jugando, Chicos aprendiendo… que suena muy diferente a Chicos de la Calle.

Liliana Berraz

Capacitadoras: Liliana Berraz y Duli Vega

Blog de los Chicos de la Huerta

Los Chicos de la Huerta cuentan sus experiencias y enseñan a quienes lo visitan las ventajas del
trabajo cooperativo y  de respetar los principios ecológicos.