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Lunes 2 de octubre de 2006 | Santa Fe - Argentina    
 
Por iniciativa de la Asociación Civil Manzanas Solidarias

Los pequeños huerteros y una forma de salir adelante

Alrededor de 20 chicos asisten al taller de huerta de la Asociación Manzanas Solidarias. De acuerdo a lo informado por la presidenta, la iniciativa comenzó hace tres años y apunta a que tengan un espacio propio dentro de un sistema económico injusto.

De la Redacción de El Litoral

"Para plantar: primero se ablanda la tierra con una herramienta parecida a un tridente, se sacan los yuyos con un rastrillo, se hacen surcos, se pone agua y se siembran las semillas", contó Miguel. Y agregó que, seguidamente, "se tapan los surcos con pasto seco para ser cuidados mediante riego".

Miguel tiene 15 años y es uno de los 20 chicos que conforman el taller de Huerta Cooperativa que, tres años atrás, inició la Asociación Civil Manzanas Solidarias del barrio Guadalupe.

Un día en la huerta

Los sábados por la mañana, en un terreno que les prestó un vecino en Larrea al 800, se convocan los chicos que voluntariamente quieren aprender todo lo vinculado con la huerta.

Mientras algunos recolectaban zanahorias y rabanitos, y otros preparaban la tierra para sembrar, Liliana Berraz, la presidenta de la Asociación, explicó que la técnica que se emplea en el taller es la de huerta orgánica, es decir que no se emplea ningún tipo de plaguicida sino que, como criterio general, se tiene en cuenta que "no haya competencia entre las especies y que se usen las potencialidades de determinadas flores y plantas con olor para espantar a los insectos de las verduras sembradas".

Sobre la distribución, Liliana explicó que al final del día se reparte sobre una mesita la cosecha, en forma cooperativa, ya que, en palabras suyas, "todo el mundo trabajó y es dueño de la producción". A lo que agregó que muchos llevan las verduras para el consumo familiar pero otros optan por venderlas a los vecinos de la zona.

"Con la verdura nadie se llena pero se aprende a respetar a la naturaleza. Al principio, ninguno de estos chicos comía verduras pero ahora se la comen en crudo. A la lechuga, por ejemplo, le ponen un chorro de limón y está lista para comer", dijo.

Al trabajo que las Manzanas Solidarias realizan en el taller de huerta, hay que sumarle el aporte del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) que les provee de semillas tanto para la iniciativa que llevan adelante así como para las familias que desean sembrar en sus hogares. A lo que le agregan actividades de capacitación y de visitas a otros grupos huerteros.

Consejos

Transmitir los conocimientos que van adquiriendo es muy importante para los chicos. Por ello, a modo de consejo, recomendaron que a la hora de sembrar se tenga en cuenta la especie ya que mientras "en un surco se planta lo que crece para abajo, como ser la cebolla, en otro debe colocarse lo que crece para arriba, como la acelga". De esa forma, en palabras de uno de los pequeños huerteros, "las raíces no se chocan y crecen mejor".

"Ah... también es conveniente sembrar flores a la vuelta de los surcos para atraer a los bichos y evitar que se coman las verduras", agregó.

Propuestas

La venta de césped brasileño es otra de las actividades que se realizan en el taller de huerta. Es que, de acuerdo a lo informado por Liliana Berraz, "tiene un buen mercado en Guadalupe" y la ganancia contribuye a la planificación de actividades de fin de año.

Además, recientemente empezaron con un criadero de lombrices californianas que trajeron de otra cooperativa de chicos con la idea de vender la tierra fértil que se obtiene ya que es el mejor compuesto orgánico para mejorar la tierra.

Por último, Liliana hizo hincapié en que el nombre de la cooperativa, Chicos de la Huerta, fue elegido por ellos mismos y apunta a reflexionar en un lugar donde quienes fueron excluidos de un sistema económico injusto se sientan queridos, dignos, buenos y capaces.

Para colaborar con la cooperativa Chicos de la Huerta, los interesados pueden llamar al 4191384 o escribir un e-mail a liliberraz@hotmail.com.

Manzanas Solidarias

La Asociación que preside Liliana Berraz surgió en el 2001, cuando una fuerte crisis económica golpeó al país. Por entonces, de acuerdo con lo informado por la mujer, 60 familias de Guadalupe se dispusieron a ayudar a 60 familias pobres de barrios linderos como los son Playa Norte y Barrio Chaqueño.

Entre los talleres que desde la Asociación se realizan, Liliana Berraz informó: murga, huerta, periodismo, informática, apoyo escolar, manualidades, juegos, educación sexual y teatro.