No son muchas las ocasiones que tienen la mayoría de los chicos pobres de salir de su barrio, y cuando lo hacen es para acompañar y ayudar a sus padres en el trabajo de “cirujeo”,  para trabajar ellos mismos como lustrabotas, para ir al hospital (o a la cárcel a visitar algún pariente) o, en el mejor de los casos, para ir con sus mamás a comprar zapatillas o alguna ropita.

Es así como, desde el comienzo de Manzanas Solidarias, los paseos y salidas fueron consideradas importantes y complementarias con las actividades desarrolladas en los talleres. Muchas y variadas han sido las oportunidades que pudimos aprovechar para salir con ellos y algunos padres: paseos por la ciudad, visitas a museos, asistencia a espectáculos, participación en eventos sociales, culturales y educativos, adhesión a marchas por los derechos de los niños, etc.

El simple placer de jugar en una plaza o reírse con un payaso, concretiza el derecho a la recreación y a la participación en la vida cultural de la comunidad, poniéndose  en movimiento una relación más libre y consciente con la ciudad, sus habitantes y sus manifestaciones sociales y culturales.

Y si hablamos de conocer nuevos lugares, debemos decir que también nosotros, conocemos a través de ellos,  espacios  diferentes,  ya que en muchas ocasiones son los mismos chicos quienes invitan a sus “profes” a pasear por el barrio y a compartir sus “lugares secretos”, como sucedió con el bosquecito que está detrás del basural de Playa Norte, al que uno de los chicos bautizó como “Córdoba basural”…

Córdoba basural:  dos palabras que quedaron resonando… que sintetizan por un lado la conciencia de convivir con la basura y por otro, el sueño de un lindo paisaje que queda siempre lejos de la realidad cotidiana.

 

 

                                       Imágenes de paseos y salidas